Narrativa de la Revolución Mexicana

La Revolución Mexicana fue un movimiento que tuvo muchos alcances. Fundamentalmente, tuvo como objetivo transformar de manera radical la sociedad y el sistema político de México.

Pero no se manifestó únicamente a través de las armas y las luchas civiles, las artes también tomaron parte en este proceso. Muchos medios artísticos y no artísticos sirvieron para difundir las ideas revolucionarias, así como para reflexionar sobre los acontecimientos y su significado de la sociedad por entero.

La literatura de este período, que se extendió entre 1910 y 1920, se expresa principalmente en la narrativa, sobre todo en la novela.

La novela de la Revolución aporta elementos y complementa fuentes documentales que permiten comprender de manera más amplia el fenómeno revolucionario. Además de los documentos testimoniales como manifiestos, planes, proclamas, leyes y demás, la literatura ofrece otra mirada que sólo está presente en ella: el retrato de los personajes, sus ideas, sus anhelos, sus motivos y sus pasiones. También muestra como ningún otro texto escrito la actitud de los políticos de entonces, su verdadero talante. Y además, la visión de los hechos, de la Historia, permite oír otras voces que el relato histórico no suele mostrar.

Estos novelistas, en gran parte, integran una generación de escritores que había vivido las más de tres décadas de aparente calma en el extensísimo gobierno de Porfirio Díaz, que la Revolución venía a derrocar. Por eso la literatura vivió una revolución simultánea: debió ajustar, adaptar, renovar sus herramientas narrativas ante el momento histórico que se vivía y que necesitaba contar.

De este modo, la Revolución Mexicana significó una oportunidad para renovar la literatura, para dar noticia literaria de hechos a través de sus relatos; para contar versiones propias de los acontecimientos, para "retratar" el lenguaje y el habla de la caótica mezcla social; para mostrar y analizar diferentes ideas, convicciones y credos; y también para denunciar hechos que solían quedar ocultos. Esta narrativa intentó que los mexicanos se vieran a sí mismos.

Un rasgo característico de estas obras es la constante presencia de la violencia, que no es más que el reflejo de las circunstancias cotidianas de la vida mexicana durante la década revolucionaria.

Por muchos motivos, las novelas de la Revolución Mexicana son una fuente para la memoria histórica, de ahí su importancia y la trascendencia de sus autores y de numerosas obras. Textos, personajes, situaciones, escenas que recuerdan la memoria del pasado y la analizan desde una perspectiva que sólo se ha logrado elaborar en la literatura.




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